Archive for the ‘Cine’ Category
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Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008)
Título original: Indiana Jones and the kingdom of the crystal skull
Director: Steven Spielbeg
Actores principales: Harrison Ford, Karen Allen (En busca del arca perdida, Starman), Shia LaBeouf (Los Ángeles de Charlie, Constantine, Transformers), Ray Winstone (Ladybird, Ladybird, El talento de Mr. Ripley, Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario, Sexy Beast).
Género: Aventuras
El domingo fui al cine.
La cosa más normal del mundo… menos para mí. Puedo citar de memoria todas las películas que he visto en cine desde el año 2000, a saber: nueva trilogía de La guerra de las galaxias, trilogía de El señor de los anillos, Stardust y la que encabeza esta entrada.
¿Razones? No es el abusivo precio del cine per se, es que por ese abusivo precio en Zaragoza hoy día sólo se puede disfrutar de una pantalla grande, la del cine Palafox. Poco a poco fueron cerrando todos los cines con pantalla grande, o convirtiéndolos en horrorosas multisalas, para poder proyectar la misma mierda en catorce salas a la vez.
Con una sóla pantalla la elección de películas que ver en cine es clara, las que proyecten en la grande y nada más. A eso hay que sumarle que la mayoría del cine que hacen hoy en día no me atrae lo suficiente como para mover el culo hasta allí y dejarme atracar a mano armada. Y todo eso no fue lo que me hizo decidir “nunca más”, eso lo dije tras salir de Stardust, única concesión que he hecho en el mencionado período a las pantallas pequeñas. La película me gustó, y si accedí a ir a una pantalla diminuta fue porque llevaba mucho sin ir al cine y el autor de la novela que adapta, Neil Gaiman, es uno de mis autores fetiche. La cuestión es que tanto mi padre como yo constatamos una falta de nitidez constante durante toda la proyección. Ni un sólo elemento encuadrado estaba correctamente enfocado, y yo lo siento mucho, pero no pago la burrada que cobran para que no se molesten en enfocar la cámara en la pantalla, mucho menos si ni siquiera ponen en marcha el dolbichurraun y nos dejan con el nostálgico estéreo de toda la vida.
Y a lo que íbamos, a Indiana Jones.
Han pasado muchos años desde que oí hablar por primera vez de las intenciones de rodar una nueva entrega, y como ocurrió con La guerra de las galaxias, han sido unos largos años de dura espera para poder volver a ver chasquear el látigo al héroe de los ratones de biblioteca. Curiosidad por saber como salvarían la avanzada edad del señor Ford, miedo de que la cagaran con efectos especiales superfluos, oraciones para que no la adaptaran demasiado a los “nuevos tiempos”… Y el sábado pasado por fin me senté en la butaca, con una coca-cola y sin palomitas, porque el tradicional combo bebida grande + palomitas grandes ya cuesta lo que una botella de buen vino.
La película no se la voy a destripar a nadie, tan sólo comentaré mis impresiones. La nueva entrega está a la altura de lo que esperaba de ella, no quiero decir que todo me haya gustado, ni que sea el peliculón del siglo, simplemente no me ha defraudado y me ha ofrecido lo que quería de ella. Los aspectos más dignos de mención son, por un lado, la estética visual, que se ha mantenido muy fiel a las anteriores entregas, salvando el tramo temporal transcurrido en la historia. No han introducido muchos recursos visuales posteriores a la época de las anteriores entregas y se mantiene como una película de finales de los 80 y principios de los 90 en planos, travellings, color, etc.
Por otra parte, Harrison Ford, si bien no hace ni de lejos el mejor papel de su carrera, da el pego perfectamente a pesar de su edad. Ya sabía yo que ese hombre con un poco de maquillaje volvía a ser Indy. En la actuación quizá hace demasiado ejercicio físico para alguien de la edad que representa, y francamente, dudo que Indy a esas alturas aguantase tan bien los mamporros. Pero es Indy, así que me lo creo y punto, aunque creo que el papel de los tortazos debería haber sido exclusivamente para su hijo.
El personaje de su hijo tiene sus puntos, aunque no me termina de llegar, le da cienmil vueltas su madre, Marion, vieja conocida de En busca del arca perdida, la mujer que tumba a un sherpa en un concurso de bebida. El papel del sombrero de Indiana Jones sigue en su línea
En cuanto a la historia en sí, en cuanto vi de qué iba el percal la trama me pareció un poco fuera de lugar en la saga, pero pensándolo dos veces opino que no termina de desentonar, es sólo que la mística religiosa me parece mucho más digna. En esta entrega han hecho un repaso de las revistas de sucesos paranormales y pseudoarqueología, lo han metido todo en una copa y lo han “mezclado, no agitado”. Y sin embargo, ¿por qué no? Si me creo que Indy encuentra el Arca de la Alianza y el Santo Grial custodiado por un caballero de 800 años… ¿por qué no? Tan sólo la escena del desenlace me parece totalmente fuera de lugar. Pero insisto, la mística religiosa es más digna de un serio y erudito profesor universitario como Indiana Jones.
A pesar de ése, y otros pequeños detalles de menor importancia, me ha gustado. No la creo la mejor de la saga, pero tampoco la peor: El templo maldito fue una cagada, y En busca del arca perdida y La última cruzada siguen por encima, sobre todo esta última, por los entrañables personajes de Marcus y papá Jones (grande Sean Connery, comiéndose la película con patatas fritas).

Dentro de laberinto (1986)
TÃtulo original: Labyrinth
Director: Jim Henson
Actores principales: David Bowie, Jennifer Connelly (Hulk, Una mente maravillosa, Dark city, Érase una vez en América…).
Género: Fantástica/Aventuras
¿Ya nadie se acuerda de aquella encantadora película protagonizada por la guapísima Jennifer Connelly y el glamuroso David Bowie? Recuerdo haberla visto en cine, en el estreno, con mi hermana y unas primas lejanas cuando era un retaco. Durante meses tuve grabado a fuego en la mente el tema “Magic dance” que interpretaba David Bowie en su papel de rey de los goblins. Pasaron años y años y la película se convirtió en un fugaz recuerdo que rara vez emergía de las profundidades de mis neuronas. Fue en la era del DVD, andaba como loco buscando los clásicos de aventuras de los 80, cuando aquella canción volvió a mi mente, y no descansé hasta hacerme con esa película entrañable que volvía a recordar con nostalgia. La escena final, cuando Sarah recorre unas escaleras como salidas de la mente de Kafka, la tenía grabada a fuego, pero realmente ya no recordaba mucho más: pequeños flashes de David Bowie exageradamente maquillado, marionetas sin rostro, un laberinto y una adolescente que tenía que rescatar a su hermanito, condenado por sus celos.
Introduje ceremoniosamente la película en el reproductor y volví a sentirme como el niño que vio la película en el cine, atiborrándose de palomitas. Al igual que le ocurre a Sarah en la película, nunca había perdido a aquellos estrafalarios amigos, sólo tenía que mirar en el espejo y dejarme llevar por la ilusión. Allí estaban el simpático Ludo, el cobarde Hoggle y el valiente sir Didymus. Claro que, en realidad yo siempre he preferido a Jareth, rey de los goblins, los personajes malvados siempre han tenido más carisma.
El argumento de la película es simple, y sirve de excusa para recrear un mundo fantástico lleno de entrañables criaturas paridas por el profeta de las marionetas, Jim Henson: Sarah es una joven adolescente con una imaginación desbordada que prefiere sus mundos imaginarios en los que el rey de los goblins está enamorado de ella, y el único obstáculo en su relación es su hermanito pequeño Toby (al que pusieron nombre de perro), un bebé de cuna al que tiene que cuidar cuando sus padres salen los fines de semana. Los celos y las interrupciones que el bebé provoca en sus sueños diurnos hacen que Sarah pronuncie las palabras que la sumergirán en una mágica aventura contraarreloj; le pide al rey de los goblins que se lleve a su hermanito. No las dijo en serio, no creía que fuera a ocurrir, pero el rey de los goblins es real, y no quiere devolverle a Toby ofreciéndole a cambio una esfera de cristal que le mostrará sus sueños. Reconociendo por fin que quiere a su hermano, Sarah se niega, y Jareth le da un plazo de 13 horas para atravesar el laberinto, llegar a su castillo en la ciudad de los goblins y recuperarlo. Como buen malvado, juega sucio y no le pondrá las cosas fáciles, pero Sarah encontrará la ayuda inesperada de varias criaturas en su misión.
Por encima de todo, Dentro del laberinto ofrece un impresionante despliegue de imaginación al estilo de la vieja escuela, decorados y marionetas por doquier, bajo una banda sonora ochentera, que hacen de esta película uno de los clásicos de aventuras de aquella década.