Archive for the ‘Vinos y licores’ Category
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Bodega: Dartigalongue
Añada: 1982
Zona: Bas Armagnac
País: Francia
Tipo: Destilado
Graduación: 40º
Elaboración: Destilación contínua única en alambique de columna, posterior envejecimiento en barricas sin coupage
Precio: 58 €
Fecha de cata: 18 de abril de 2010
NOTA DE CATA
Color cobrizo con reflejos ámbar oscuro. Lágrima muy densa, con numerosas piernas largas y estrechas.
Nariz compleja, dulce y con carácter; aromas de vainilla, cacao, pera en almíbar, manzana asada y rosas, con recuerdos de pasificados al terminar de abrirse.
Paso suave, amable, equilibrado y algo cálido, con un final anisado muy sutil. Postgusto largo de intensidad media-alta, ligeramente amargo, que muere con recuerdos dulzones.
Bodega: Pagos del Moncayo
Añada: 2007
Zona: D. O. Campo de Borja
País: España
Tipo: Tinto con crianza
Graduación: 14,5º
Variedades: 85% garnacha y 15% syrah
Elaboración: Uva pisada con los pies, crianza de 10 meses en barricas nuevas de roble americano
Precio: 11,25 €
Fecha de cata: 21 de agosto de 2008
Maridaje: Guisos, caza, legumbres, callos, migas a la pastora…
NOTA DE CATA
Rojo cereza de capa media-alta con ribete rubí, limpio y brillante. Lágrima no muy densa pero persistente y ligerísimamente tintada.
Nariz de buena intensidad, fruta roja madura, ciruelas, especias y algunas notas de tostados.
En boca es redondo, sedoso, carnoso y fresco pese a su alta graduación que queda equilibrada por una grata acidez. Ligeramente astringente hacia el final, con notas de café en retronasal. Postgusto largo, intenso, complejo y muy agradable, evoluciona desde recuerdos de maderas y especias hacia un agradable y suave amargor, muriendo con recuerdos de melocotón.
Maravilloso, con una relación calidad-precio difícil de superar.
Bodega: Ron Varadero - Destilería Nuayú
Zona: El Ciego de Ávila
País: Cuba
Tipo: Destilado
Graduación: 38º
Elaboración: Destilado de melazas de azucar de caña, envejecimiento en barricas de roble blanco durante quince años del ron base, posterior dilución y envejecimiento durante otros quince años
Precio: 48 €
Fecha de cata: 13 de marzo de 2010
NOTA DE CATA
Color ámbar con reflejos de oro viejo, lágrima muy densa y duradera, de piernas largas y gruesas.
Nariz descomunal, explosiva, intensos y potentes aromas dulzones de toffee, caramelo tostado, y café con sutiles matices lácteos y de miel refinada.
El ataque es refrescante en un primer momento, pero se va haciendo cálido en su recorrido dejando notar el alcohol hacia el final, junto con notas de vainilla y tostados en retronasal. De amargor muy equilibrado que no llega a tapar tímidos matices dulces no empalaga ni lo más mínimo, y pese a esa pequeña arista alcoholica resulta muy fresco en su conjunto invitando a otro trago (y a montar una trifulca en la taberna). Postgusto largo y de mediana intensidad.
Bodega: Dartigalongue
Zona: Bas Armagnac
País: Francia
Tipo: Destilado
Graduación: 40º
Elaboración: Destilación contínua única en alambique de columna, posterior envejecimiento en barricas de roble y coupage de licores de al menos 5 años de envejecimiento
Precio: 44 €
Fecha de cata: 6 de marzo de 2010
NOTA DE CATA
Bonito color ambar oscuro con reflejos cobrizos y lágrima densa.
Desprende aromas de chocolate y almíbar con un ligero toque floral, al abrirse en unos quince minutos se van transformando en un intenso perfume de vainilla e higos secos.
El ataque es penetrante, pero no agresivo, con notas dulzonas que dan paso a maderas suaves. Recorrido cálido y sedoso, con el alcohol muy bien integrado. Postgusto persistente con notas avainilladas y de almendras crudas amargas.
Secastilla 2005
Bodega: Viñas del Vero
Añada: 2005
Zona: D. O. Somontano
País: España
Tipo: Tinto con crianza
Graduación: 14,5º
Variedades: Garnacha y una pequeña parte de otras
Elaboración: 10 meses en barricas nuevas de roble francés
Precio: 21 €
Fecha de cata: 16 de agosto de 2008
Maridaje: Guisos, caza, legumbres, asados, quesos manchegos viejos, Roncal, Idiazabal…
NOTA DE CATA
Rojo picota de capa alta con ribete púrpura. Muy buena intensidad aromática, compleja, frutos rojos compotados, notas de tostados, quizá algo de café. Potente, redondo y carnoso, recorrido largo y complejo, taninos poderosos muy bien domados, excelente equilibrio y un agradable final amargoso.
Tenía muchas ganas y mucho miedo de probar este vino, su reputación le precede y su originalidad en la línea de la bodega despierta la curiosidad, pero yo tenía, y hablo en pasado, un prejuicio contra la garnacha que me tiraba un poco para atrás. Ya no.
Mientras giraba el vino en la copa, antes de acercar la nariz ya me llegaban los aromas de fruta roja compotada, desde la altura de mi ombligo hasta la napia (y después de medio paquete de tabaco que llevaba ya fumado), pero el primer trago ha sido una experiencia religiosa, he mirado a mi padre y no he podido reprimir un baturro “¡jodó! ¡es muy bueno!” (esta expresión debería ser la nota de cata) que el susodicho ha corroborado inmediatamente. Entre queso roncal y manchego, tortilla de patatas y unas aceitunas rellenas despistadas ha caído la botella entera. Y claro está, con ese grado que tiene, que no se nota, y casi media botella en el cuerpo un poquillo se nos ha subido a la cabeza.
De lo mejorcito que he probado.
Supongo que es ley de vida que cuando uno se empieza a aficionar al vino no tarde en querer visitar las instalaciones de una bodega. El enoturismo parece estar en auge, algo bastante normal si tenemos en cuenta la mejora de la calidad de los caldos españoles en las últimas décadas y la moda impuesta por los californianos y su Napa Valley.
Mi primera visita a un sagrado templo báquico, digo… bodega, no podía ser otra, mi región favorita, y no porque sea mi tierra (mentira, en primer lugar es porque la cabra tira pal monte, pero me importa un huevo): el somontano de Barbastro (D. O. Somontano), y obviamente mi bodega favorita: Viñas del Vero.
Es mi favorita por varios motivos, el primero de todos es porque fueron sus vinos los que me introdujeron. Ocurrió un sábado por la tarde, disfrutando de una relectura de Los tres mosqueteros. El caso es que en la novela los colegas se pasan más tiempo dándole al borgoña y al burdeos que esgrimiendo el florete, y el cuerpo me pedía tintorro. Bajé corriendo al super y me hice con una botella de Viñas del Vero Merlot Colección 2000, botella que aún reposa vacía en la estantería de mi salón. Calentorro como me lo bebí me enamoré, y desde entonces he probado todas las añadas, siempre acompaña y siempre acompañará el asado de ternasco que hacemos en casa el día de navidad, y mire usted, habrá merlots mejores (y muchísimos peores), pero es mi merlot.
Y al grano, la visita no ha sido a las instalaciones de Viñas del Vero propiamente dichas, sino a la de Bodega Blecua, que es una empresa distinta, pero con los mismos propietarios y el mismo enólogo, Pedro Aibar, de modo que aunque no sea necesariamente cierto desde un punto de vista fiscal se podría decir que es una especie de filial. Por un lado me da un poco de pena no haber visitado las bodegas donde se producen esos vinos que tanto me gustan, pero por otro lado Blecua es más bonita y menos industrial.
La visita empieza en Viñas del Vero, en la carretera de Barbastro-Naval, a unos 4 kilómetros de Barbastro junto a Bodegas Pirineos y Lalanne. En la tienda hacen una pequeña introducción a la zona y las empresas. Viñas del Vero empezó sus andaduras en 1986, fue la primera y más grande (en producción) bodega de la D. O. Somontano, puesto que fue la que renovó la imagen de la zona e impulsó la creación de la denominación de origen. Fue creada con capital del Gobierno de Aragón, Caja de Ahorros de la Inmaculada, Sociedad Minera Aragonesa y Catalana e Ibercaja, y recientemente ha sido adquirida por el grupo González Byass. Su primera añada apareció en el mercado en 1990, y desde entonces se ha convertido en una de las bodegas más conocidas dentro Aragón, casi como estandarte del somontano, eclipsando durante un tiempo (al menos entre el consumidor medio) a otras D. O. aragonesas como Cariñena, Calatayud y Campo de Borja. Produce una amplia gama de vinos, desde los básicos jóvenes: Tinto, Blanco y Rosado, los básicos de crianza: Crianza y Chardonnay, hasta los vinos de autor: Gran Vos y Clarión, pasando por su amplia gama de monovarietales de pagos únicos de la serie Colección: Cabernet-sauvignon (pago “Los Sasos”), Merlot (pago “El Ariño”), Syrah (pago “Las Canteras”), Pinot Noir (pago “Las Almunias”), Chardonnay (pago “San Miguel”) y Gewürztraminer (pago “El Enebro”), y el especial y apreciado “Secastilla”, con una fuerte base de garnachas viejas del valle del mismo nombre. Conjugando tradición y modernidad, el concepto de terroir y nuevas tecnologías se producen estos vinos, todos ellos con una relación calidad-precio magnífica (y calidad a secas también). Desde 2003, además se vienen realizando una gama especial de monovarietales, las “Series Limitadas”. En cada una de las series se escoge una variedad y se elabora en colaboración con un enólogo extranjero de las regiones en las que la variedad en cuestión es más emblemática. En 2003 fue la merlot con el enólogo chileno Milton H. Toy, en 2005 se elaboró un pinot noir junto con Bruno Lorenzon, de Borgoña, y en 2006 un syrah con el australiano Terry Barnett.
Aunque he dicho que es la primera bodega de la D. O. Somontano, no es, por supuesto, la primera bodega de la zona. Además de las tradicionales cooperativas y pequeños viticultores en el siglo XIX, huyendo de la filoxera, se estableció en el somontano de Barbastro la familia francesa Lalanne, cuya bodega está situada al lado de Viñas del Vero, cuyos vinos son menos conocidos ya que el 60% se destinan a exportación.
Una vez terminada la introducción nos hemos repartido en dos coches y un monovolumen de la bodega para trasladarnos a Blecua, a un tiro de piedra, como quien dice. Blecua está ubicada en una casa del siglo XIX restaurada, que perteneció a un médico de Barbastro de la época. La decoración y arquitectura exterior se ha respetado, de estilo ecléctico, aires un tanto italianos y algo de neoclásico. Las ventanas están ornamentadas con una especie de flor de lis, que también adorna las botellas de Blecua. Al lado hay un pequeño viñedo testimonial, ya que su fruto no se utiliza en la elaboración de Blecua, pero sí en los vinos de Viñas del Vero. La variedad plantada es la cabernet-sauvignon, y hoy todavía estaba muy inmadura. Nos han comentado que las contínuas lluvias de esta primavera van a retrasar la cosecha, y que las granizadas echaron a perder cerca de un millón de kilos de uva. Todos los viñedos de Viñas del Vero están plantados en espaldera, forman hileras, lo que permite la cosecha mecanizada mediante una especie de grandes tractores que, con dos ruedas a cada lado de las hileras, hacen vibrar las vides y aspiran los granos maduros, dejando el raspón y los granos más verdes en la planta. Sin embargo sólo se realiza la recolección automática con los variedades blancas, las tintas se cosechan a mano, por la noche, cuando la temperatura es más baja, aunque nos comentan que es posible que dentro de unos años también se cosechen mediantante máquinas y por eso todos los viñedos están plantados en espaldera.
El trayecto por la bodega en sí empieza en la sala de recepción, sorprendentemente pequeña. Blecua sólo produce un vino, “Blecua”, y es un vino de gama alta, considerado por muchos uno de los mejores de España. Servidor no dará su opinión porque aún no lo ha probado. Para su elaboración se realiza una triple selección, en primer lugar se eligen los mejores viñedos de Viñas del Vero, se utilizan las variedades cabernet-sauvignon, merlot, tempranillo y garnacha.
En la recepción de la uva se seleccionan los mejores racimos, para ello sacan una pequeña cinta transportadora (mesa de triage) al exterior. Posteriormente se pasa al despalillado, con una máquina también muy pequeña, y es que la producción es muy baja. Esa uva se pasa sin prensar a las grandes barricas de fermentación, de roble francés del bosque de Allier. Las barricas de fermentación están ubicadas en la planta baja y hay solamente cuatro, una para cada variedad de uva, de 18.000 litros de capacidad. La extracción del mosto se realiza exclusivamente por gravedad. Dos veces al día se remoja el mosto a través de los hollejos para extraer los taninos (esto tiene un nombre pero no lo recuerdo), y la fermentación dura un total de 4 semanas, la fermentación maloláctica se realiza en las mismas barricas.
De allí el vino pasa a la sala de barricas para su primera crianza. Pero, el vino ha sido extraído por gravedad, y en los hollejos queda una gran cantidad de vino sin aprovechar. En la sala de fermentación hay una pequeña prensa automática de madera, con aspecto muy tradicional, en la cual se realiza un segundo prensado de los hollejos. El vino extraido se utiliza en Viñas del Vero y los hollejos resultantes se venden a un artesano del cercano pueblo de Colungo, que realiza con él unos estupendos aguardientes (y ya pueden serlo, utiliza los hollejos de los mejores viñedos y los mejores racimos!).
En la sala de barricas cada una de las cuatro variedades se cría por separado durante 12 meses. Hay una hilera de barricas para cada variedad, y viendo las dimensiones de la sala uno empieza a ser consciente de lo pequeña que es la producción de Blecua. Lamentablemente nosotros hemos visitado la bodega en un momento en el que no estaban estas barricas. En cada añada se utilizan sólo barricas nuevas de roble francés del bosque de Allier (que cuestan unos 600 € cada una según nos han contado). Quince días antes habían pasado la cosecha 2007 a las barricas de la segunda crianza, y habían retirado las otras para sustituirlas por las nuevas que aún no habían llegado. Por un lado hace la sala más fea, pero por otro la impresión es más grande. En un sólo golpe de vista hemos podido contemplar toda la añada 2007 de Blecua. Unas 30 ó 40 barricas (han dicho el número pero no me acuerdo, esto de madrugar es muy malo) de 225 litros.
¿Cómo se convierten cuatro hileras de barricas en apenas dos y pico? Es la tercera selección. Tras los ocho primeros meses de crianza se prueban las barricas una por una, y se escogen sólo las mejores. En ese momento se procede a ensamblar el vino mezclando las cuatro variedades. Y finalmente se termina la crianza durante otros 8 meses en barrica, se embotella en Viñas del Vero y continúa criando en botella en las cavas para que se redondee. 20 meses de crianza en barrica y una triple selección que dan lugar a unas 8.000-15.000 botellas en cada añada. Y si la añada no convence el vino no sale a la venta. Desde 1997, primera añada de Blecua, hasta 2003, última comercializada, únicamente en el caso de la añada de 1999 Blecua no salió a la venta.
Toda esta selección y todo este trabajo tiene un precio, y así una botella de Blecua se vende a unos 60 €. Dado el alto precio de la botella y la excasa producción se comprende (aunque no por ello deja de joder) que no nos lo den a probar.
En la sala de barricas hay una curiosidad, durante los trabajos de restauración y construcción de la sala encontraron unas cavidades en la roca datadas del siglo XI, las cuales habitaron monjes benedictinos de la abadía románica de Santa Fe de Conques (Francia), probablemente usadas como retiro.
De la sala de barricas nos pasan al centro de documentación, una biblioteca con unos 3.000 ejemplares de libros sobre vino y gastronomía, a disponibilidad del público previa cita, que reúne cada año a reputados enólogos y cocineros españoles en las jornadas “Días de vino y trufas”. Donde se ponen como el kiko los tíos cabrones (envidia que les tengo). Antes de acabar nos han enseñado unas fotos del edificio antes de la restauración y nos han trasladado de nuevo a Viñas del Vero, para finalizar la visita con una degustación de Viñas del Vero Gewürztraminer Colección 2007 y Viñas del Vero Crianza 2004. He aprovechado la visita para hacerme con los “inencontrables” Series Limitadas Pinot Noir 2005, Series Limitadas Syrah 2006 y Pinot Noir Colección 2006.
Y aunque no lo parezca no trabajo para ellos ni me pagan por hacerles publicidad, es sólo que uno se emociona hablando de los vinos de su tierra.
Kereskedómaz Tokaji Aszú 6 Puttonyos 1999
Bodega: Kereskedómaz
Añada: 1999
Zona: Tokaj
País: Hungría
Tipo: Dulce
Graduación: 12,5º
Variedades: Furmint, Harslevelu
Precio: 35 € (botella de 0,5 l)
Fecha de cata: 2 de agosto de 2008
Maridaje: Foie, queso, pastelería fina
NOTA DE CATA
Color ambar brillante. Nariz de buena intensidad; pasas, melocotón, notas de miel y bollería. Ataque moderado, dulzón, con melocotón bastante marcado y buena acidez, pero se hace corto, muy corto, con un postgusto muy, muy ligerito, casi inexistente en el que se aprecian algunas notas de botrytis.
Muy flojete, y sobretodo muy corto. Comprado en el pabellón de Hungría en Expo Zaragoza 2008 por 35 €, ha resultado ser bebible pero bastante decepcionante. Kereskedómaz tiene la gracia de ser la mayor bodega de Tokaj con capital exclusivamente húngaro, eso siempre despierta cierta simpatía, y quizá psicológicamente hace que pienses en un vino más auténtico, pero tras la absoluta decepción que me han supuesto sus dos vinos que he probado tengo muy claro que no pienso repetir. No esperaba un tokaji aszú de primer orden, y mucho menos a un precio tan moderado para lo que suele costar un 6 puttonyos, pero aún así la relación calidad-precio es nefasta. No le llega ni a la suela de los zapatos al 3 puttonyos de Hétszóló que probé hace unos meses.
Kereskedómaz Tokaji Furmint 2007
Bodega: Kereskedómaz
Añada: 2007
Zona: Tokaj
País: Hungría
Tipo: Blanco
Graduación: 12º
Variedades: 100% furmint
Elaboración: Sin crianza
Precio: 9 €
Fecha de cata: 27 de julio de 2008
Maridaje: Aves y carnes blancas, verdura, pescados poco elaborados.
NOTA DE CATA
Amarillo pajizo. Nariz de intensidad media, frutas tropicales, piña y mango con notas cítricas y de fruta de hueso madura. En boca es afrutado, pero se hace corto y flojo, muy falto de acidez con un postgusto ligeramente amargoso, suave y poco persistente, pero fácil de beber.
Pasa como curiosidad, pero no mucho más. Más interesante en nariz que en boca y no apto para maridar con comidas complejas o fuertes. La única virtud que se le puede encontrar es que resulta muy fácil de beber y entra bien, razón por la que a mi padre le ha gustado. La relación calidad precio es bastante mala, aunque hay que tener en cuenta que lo compré en el pabellón de Hungría de la Expo Zaragoza 2008 y seguramente el precio está algo inflado.
Río de los Pájaros Merlot-Tannat 2003
Bodega: Pisano
Añada: 2003
Zona: Progreso
País: Uruguay
Tipo: Tinto con crianza
Graduación: 13,5º
Variedades: Merlot, tannat
Precio: 25 € en restaurante
Fecha de cata: 13 de julio de 2008
Maridaje: Guisos, carnes a la parrila o a la barbacoa.
NOTA DE CATA
Rojo picota con ribete púrpura, capa alta. Frutas rojas maduras y nueces en nariz. Buen cuerpo, potente y estructurado, tánico pero bien domado. Catado en restaurante Uruguayo de la Expo Zaragoza 2008 con empanadillas de mate y cuadril a la parrilla.
Si comes en un restaurante Uruguayo qué menos que probar un vino del país. Acompañó de maravilla a las estupendas carnes a la parrilla que nos sirvieron, y acabamos la botella sin la menor dificultad. Un vino muy agradable de beber, del cual me sorprendieron las notas de nueces que pude percibir.
Señorío de Nevada Cabernet Sauvignon/Merlot 2004
Bodega: Bodegas Señorío de Nevada
Añada: 2004
Zona: V. T. Granada Sur-Oeste
País: España
Tipo: Tinto con crianza
Graduación: 14º
Variedades: 60% cabernet sauvignon, 40% merlot
Elaboración: Crianza de 14 meses en barrica de roble americano
Precio: 12 €
Fecha de cata: 17 de julio de 2008
Maridaje: Guisos potentes, caza mayor, asados.
NOTA DE CATA
Rojo picota de capa alta con ribete teja. Fruta roja sobremadurada en nariz. Potente y tánico pero amable, postgusto corto y algo amargoso de media intensidad. Se deja beber.
Uno de los vinos que me traje del viaje a Granada. La relación calidad precio no es especialmente buena, por 12 euros hay tintos muchísimo más interesantes. Se trata de un vino correcto, pero tanto su precio como su potencia hacen que no sea muy buena opción como “vino de diario”.