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25 Dic 2009

Libros leídos en 2009

Siguiendo con la tradición que le copié a Andrés G., ahí va la lista de libros que he leído este año. Ya sé que a nadie le interesa, pero me importa un pimiento.

El Fuego - Catherine Neville

Cántico de Sangre - Anne Rice

La Reina de los Condenados - Anne Rice

Memnoch, el Fiablo - Anne Rice

La Puerta Oscura: El Mal - David Lozano

Cuentos Góticos - Mary Shelley

Neverwhere - Neil Gaiman

The Graveyard Book - Neil Gaiman

Buenos Presagios - Neil Gaiman / Terry Pratchett

Stardust - Neil Gaiman

Frenesí Gótico - Varios autores

Demonio de Libro - Clive Barker

Santuario - Anne Rice

Cumbres Borrascosas - Emily Brönte

American Gods - Neil Gaiman

Merrick - Anne Rice

La Puerta Oscura: Requiem - David Lozano

Entrevista con el Vampiro - Anne Rice

El Monje - Matthew G. Lewis

Únicamente tres relecturas este año, la clásica, tradicional y obligada de Buenos Presagios, porque nunca hay que olvidar Las Buenas y Ajustadas Profecías de Agnes la Chalada sobre el apocalipsis, y American Gods por un lado, y La Reina de los Condenados por otro. Como se puede observar este ha sido un año de Neil Gaiman y Anne Rice en mis lecturas. A decir verdad ha sido un año básicamente monotemático, prácticamente todo literatura gótica o de tintes oscuros.

Neverwhere y The Graveyard Book los compré en Londres, así que obviamente los leí en inglés. Lo cual es especialmente recomendable en el primero de ellos, demasiados juegos de palabras para que no pierda en la traducción.

El descubrimiento del año ha sido el clásico Cumbres Borrascosas de Emily Brönte, que contra todo pronóstico no ha resultado ser una ñoñería empalagosa si no un magnífico retrato de las vilezas humanas y de las dos grandes pasiones: amor y odio.

El fracaso anual ha sido El Fuego, de Catherine Neville. El Ocho era malo de narices, pero al menos era entretenido, un “libro de tarde ponzoñosa de domingo”, pero El Fuego además de malo es un tostón. Baste decir que es la primera vez que no termino un libro a falta de veinte páginas de acabarlo.

25 Diciembre, 2009 at 18:42 by Jorge Orte Tudela

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15 Ago 2009

Meme discográfico

Como llevo días sin escribir y no se me ocurre nada ahí va otro estúpido meme de relleno:

¿Cual fue el primer disco que te compraste?
No estoy muy seguro, pero creo que fue On every street de Dire Straits, en el 95, si mal no recuerdo.

¿Cual es el último disco que te has comprado?
Fueron dos a la vez, aprovechando las rebajas: Train of though y Octavarium de Dream Theater.

¿Cuantos discos tienes en tu colección?
Ni idea, no los he contado, pongamos entre cien y ciento cincuenta.

¿Un álbum que cambió tu vida?
Cambiar lo que se dice cambiar… Lo más parecido serían la grabación de las Variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach por Trevor Pinnock, o Metropolis Pt.2: Scenes from a Memory de Dream Theater.

¿Un álbum que escuches con mucha frecuencia?
Por temporadas… actualmente Black Clouds & Silver Linings de Dream Theater. Prácticamente todas las noches.

¿Cual es tu portada de disco favorita?
Black de Metallica.

¿Qué álbum le regalarías a tu mejor amigo?
Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory de Dream Theater.

¿Qué disco le regalarías a tu peor enemigo?
Alguna recopilación de las canciones del verano.

¿Qué disco utilizarías para seducir a un miembro del sexo opuesto?
Un clásico: In-A-Gadda-Da-Vida de Iron Butterfly, la banda sonora por excelencia para meter la mano por debajo de una falda.

¿Y para seducir a un miembro del mismo sexo?
No me lo he planteado… quizá algo de Police.

¿Cual es el disco más embarazoso que tienes en tu colección?
Recientemente me he deshecho de todos, pero creo que la banda sonora de Las Tortugas Ninja 2 todavía está en casa de mis padres.

¿El mejor disco en la colección de tus padres?
De clásica Los conciertos de Brandemburgo de Johann Sebastian Bach y de jazz Porgy & Bess por Louis Amstrong y Ella Fitzgerald, de pornofonía sólo tienen unos grandes éxitos de los Beatles y no me molan.

¿Un disco en el que te gustaría haber participado?
Alguna Jam Session con Charlie Parker, al contrabajo, que previamente debería aprender a tocarlo…

¿Un disco de los 70?
Todavía me falta mucho por descubrir de los 70, pero de momento el mítico Made in Japan de Deep Purple.

¿Un disco de los 80?
In the flat field de Bauhaus

¿Un disco de los 90?
Fear of the Dark de Iron Maiden

¿Un disco de lo que llevamos de 2000?
Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory de Dream Theater (es de octubre del 99, pero me la suda)

¿Qué canción te gustaría que sonase en tu funeral?
Danse Macabre de Camille Saint-Saëns o Una noche en el monte pelado de Modest Mussorsgky

15 Agosto, 2009 at 12:21 by Jorge Orte Tudela

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9 Jul 2009

De reformas

Tras dos fugas de agua he decidido que ya es hora de cambiar toda la fontanería de mi casa, que tiene casi cuarenta años, para lo cual tendrán que picar el baño, así que ya de paso lo reformo.

Y puestos en faena me estoy pintando las paredes y cambiando el mobiliario del salón y el dormitorio, que tienen sus buenos añitos también y estaban hechos polvo.

Así que tengo jaleo para días.

9 Julio, 2009 at 19:44 by Jorge Orte Tudela

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23 May 2009

London in black

23 Mayo, 2009 at 16:46 by Jorge Orte Tudela

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9 May 2009

Domingo, 26-4-2009 - Londres - Barcelona - Zaragoza

Siendo el último día del viaje no quise alejarme demasiado de la zona, a las dos y media tenía reservado un taxi para ir al aeropuerto. El sábado me informaron en el hotel de que el domingo tenía lugar la maratón de Londres y además había huelga de metro, con lo cual ir hasta Heathrow podía ponerse complicado.

Volví a visitar el Museo Británico, de camino entré en una tienda de cómics donde encontré el último número de Sandman que me faltaba (y todos los demás, dicho sea de paso, podría haber empezado por ahí en lugar de rebuscar en cinco librerías distintas). Me quedé en la primera planta, volviendo a ver las colecciones griegas, mesopotámicas, precolombinas y asiáticas, y de hecho descubrí alguna sala que me había dejado en la visita anterior.

El resto de la mañana la pasé deambulando por el Soho, Oxford Street y Trafalgar Square hasta que se hizo la hora de ir al aeropuerto. Sesenta libras costó el taxi de las narices, frente a las cuatro que me habría costado el metro (y tan sólo me ahorré veinte minutos). Lo típico, facturar, esperar, cruzar el detector de metales, sin cinturon, intentando evitar que se me cayeran los pantalones (es lo que tienen nueve días con ocho horas diarias de paseos de media y alimentándome a base de pasta y pizza), volver a esperar… llegar a Barcelona, rezar porque la maleta no esté camino de Sri Lanka, respirar tranquilo con la maleta en la mano y endosarle el bolso de la máquina a mi padre hasta llegar al coche. Malcenamos en la autopista (más espaguetis, era lo único que parecía comestible), llegamos a casita y a sobar.

Y chispún.

9 Mayo, 2009 at 23:46 by Jorge Orte Tudela

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9 May 2009

Sábado, 25-4-2009 - Londres

Sin madrugar mucho, y tras desayunarme un capuccino y un croissant del Starbucks de Charing Cross, cogí el metro hasta Archway. Desde allí, ayudado por el mapa de Londres que me había cargado en el móvil antes de salir –porque el de la guía no cubría la zona- llegué al cementerio de Highgate. En la entrada me informaron sobre las visitas guiadas al cementerio oeste, al que no se puede acceder por libre, y como faltaba una hora todavía empecé paseando por el cementerio este.

Cementerio Highgate Este (Londres)El cementerio de Highgate tiene la peculiaridad de ser un cementerio victoriano que estuvo abandonado durante muchos años, hasta que en la década de los setenta un grupo de gente formó una sociedad dedicada a restaurarlo y cuidarlo. Durante su largo olvido las lápidas se fueron cubriendo de vegetación, las cruces se torcieron y el resultado es un cementerio de película (de hecho se ha rodado alguna escena).

El cementerio este es el más soso de los dos, aunque el más visitado, puesto que en él está la tumba de Karl Marx. No está mal para pasear haciendo tiempo, y aún hice alguna foto. En el cementerio oeste no me dejaron hacer fotos porque mi cámara “parece demasiado profesional”. Les expliqué que muy bien pero que yo no era profesional y me respondieron con una evasiva del manual “101 formas de obcecarse en una estupidez”: “sólo se admiten cámaras de 35 mm”. Como si no pudiera hacer fotos profesionales con una… Resignado porque mi repertorio de insultos en inglés no es lo bastante fluido guardé la cámara en el bolso. Si la visita no hubiera sido guiada la habría sacado al doblar la primera esquina, pero hubo que joderse.

Bien, con fotos o sin ellas el cementerio vale mucho la pena (y hasta justifica las cinco libras que cuesta la entrada). Está situado en una ladera, es enorme, y sin un guía te pierdes en menos que grazna un cuervo. Todos los caminos son curvos, de forma que en una encrucijada, mires a donde mires, no ves el final. Las esculturas son preciosas, y muchas tumbas están adornadas con un pilar y una urna en lo alto, símbolo funerario romano, en lugar de la clásica cruz. Pero la auténtica joya del cementerio es la avenida egipcia, un paso cubierto con criptas ambos lados simulando puertas egipcias que hace de entrada al círculo de Líbano. Se trata de un círculo, con criptas en las paredes, excavado alrededor de un gran árbol, no es fácil describirlo, pero resulta impresionante cuando lo ves desde dentro. Al acabar la visita pidieron voluntarios, en mi caso estaba fuera de lugar, claro, y donaciones. Les habría dado veinte libras de donación bien a gusto, porque el sitio merece que alguien lo cuide y lo conserve, pero como se pusieron tocapelotas con el tema de las fotos que lo paguen de su bolsillo.

La City (Londres)Acabada la visita volví de nuevo hacia el Soho para comer y echar la siesta. Por la tarde fui a completar el listado de cosas que ver, realmente no me quedaba mucho, la zona del Smithfields Market. Primero hice una foto de la fachada de St. Paul (hay que hacerla por la tarde para que quede iluminada), y de camino al Smithfield Market hice las que había anotado mentalmente el día anterior. Desde el Museo de Londres fui caminando por los pasos elevados que llevan hasta el Barbican Center, donde hay montados unos jardines con estanques y cafeterías que quitan el hipo, y tras dar muchas vueltas conseguí llegar al mercado. Me decepcionó un poco, tenía mejor pinta en las fotos, es muy grande y la arquitectura es bonita, pero un mercado al por mayor, un sábado, a esas horas de la tarde está totalmente muerto. Hacía frío, el cielo estaba despejado, pero una pequeña masa de nubes había cubierto el sol durante bastante rato y la temperatura bajó bastante, estaba agotado de toda la semana, y cuando llegué por fin a la estación de Blackfriars estaba cerrada por reformas. Tuve que volver hasta St. Paul, y antes de las siete de la tarde pasé por el supermercado para comprar algo de cena y volví al hotel para tirarme en la cama, leer un rato, cenar y dormir prontito.

9 Mayo, 2009 at 23:33 by Jorge Orte Tudela

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9 May 2009

Viernes, 24-4-2009 - Londres

Me levanté muy cansado, ya eran muchos días de caminatas, de siete a diez horas diarias pateando Londres (han pasado dos semanas y se me caen los pantalones que antes de ir me iban bien). Como ya tenía visto casi todo lo que me marqué en la lista -salvo cuatro cosillas que al final no vi- decidí tomarme el día de descanso, con calma y sin prisa.

El Parlamento (Londres)Empecé bajando hacia Westminster para cruzar el puente y hacer fotos del Parlamento y la torre del Big Ben con la luz de la mañana. Estuve un rato por la zona, decidiendo si valía la pena subirme al London Eye. Cuando decidí que bueno, que vale, que voy bien de dinero como para andar racaneando vi, desde lejos, la cola que había para subir, y como soy alérgico a las colas me dije que una cosa es ser sableado por subir a una noria y otra tener que esperar más de media hora para que me sableen por subir a una maldita noria.

Volví a Trafalgar Square a tirarme otra vez al suelo un rato, y cuando me aburrí decidí callejear un poco por el Soho, curioseando alguna librería, una tienda de cómics, buscando los vinilos que me habían encargado (y que no encontré) hasta la hora de comer. Decidí volver al italiano de Sicillian Avenue del otro día.

Después de dejar la cámara en el hotel y echar una siestecilla me fui a ver el Museum of London, otra vez en la City, y tomando nota mental de alguna foto que hacer el sábado por la zona. Tuve la mala suerte de que el museo estaba, también, en medio de una remodelación, con lo cual sólo pude ver las salas que cubrían desde la prehistoria hasta el gran incendio. Fueron interesantes las armas anglosajonas y las reconstrucciones de viviendas romanas, pero yo había ido al museo más que nada por ver las reconstrucciones de tiendas victorianas y me tuve que quedar con las ganas.

London EyeComo aún quedaba bastante tarde por delante me fui al Covent Garden, un buen sitio para hacer tiempo viendo las actuaciones callejeras, cuando me dije que ya había tenido mucha suerte de estar tanto tiempo ahí sin que me sacaran para hacer el paripé en algún numerito me fui a cenar a Leicester Square. Estaba abarrotada de gente, se oían chillidos histéricos y la Hannah Montana estaba en el balcón de un cine, asistiendo al estreno de su película. Conseguí salir de nuevo a Charing Cross esquivando periodistas y quinceañeras desbocadas con la idea de cenar en otro italiano que tenía fichado cerca de Trafalgar Square. Los leones de la columna de Nelson habían sido tomados por hooligans de no sé qué equipo (llevaban banderas, pero yo de fútbol lo más que sé es que veintidos millonarios le dan patadas a una pelota), también habían tomado el pub que había al lado del italiano, y éste último estaba hasta arriba. Acabé en otro, en una bocacalle de Charing Cross.

Volví al hotel para coger los bártulos y hacer las pertinentes fotos nocturnas del Parlamento y el London Eye, había tres trípodes plantados, con sus correspondientes fotógrafos, en la ribera del Támesis esperando a que se encendieran las luces. Al acabar volvía a estar agotado, así que regresé al hotel en metro.

9 Mayo, 2009 at 18:40 by Jorge Orte Tudela

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9 May 2009

Jueves, 23-4-2009 - Londres

Empecé la mañana en la City, me bajé en St. Paul’s para visitar la catedral del mismo nombre. No soy un gran entusiasta de la arquitectura neoclásica, pero St. Paul no está mal (literalmente, no me emocionó, pero vale la pena visitarla). Tras ser atracado a mano armada en la entrada, doce libras te birlan por ver un monumento construido con los impuestos saqueados al pueblo, me dediqué a pasear por el interior. La arquitectura de la gran obra de Cristopher Wren es armoniosa, sobria y con los espacios bien equilibrados, el toque de originalidad que la libra de ser vulgar se lo dan los mosaicos que decoran las bóvedas.

Constaté que la famosa cúpula no es para tanto, será la segunda más grande después de San Pedro, pero yo creo que la de Santa Sofía en Estambul impresiona más. La gracia es que se puede subir, la gracia de subir es que hay que hacerlo por una estrecha escalera de doscientos cincuenta y siete peldaños en la cual no puedes arrepentirte y dar marcha atrás. Como ya no tengo edad, ni ganas (sobretodo ganas), para estas cosas me decanté por la cripta. Bastante sosa, si es lo que digo, a mí el neoclásico… paredes blancas y lisas sin ornamentación, algunas tumbas aquí y allá, una tienda y una cafetería (aficionados que son los bretones a profanar tierra sagrada).

Millenium Bridge y catedral de St. Paul (Londres)Fuera de nuevo crucé el Millenium Bridge, haciendo algunas fotos sobre la marcha, para volver a pasear por la ribera en Southwark, pasando de nuevo por el Globe Theatre y la prisión. Volví a cruzar a la City por el London Bridge y desde allí traté de llegar, con bastantes dificultades hasta que por fin consulté el mapa, al edificio de la Bolsa, y ya de paso eché un ojo a Lloyds y al enorme pepino que plantaron.

Pensaba seguir en metro hasta la Torre de Londres, pero como en el mapa parecía que estaba cerca fui andando, deambulé medio perdido por los confines de la City, sin saber muy bien si iba por el buen camino, hasta que, ayudado por estratégicas señalizaciones con mapa, conseguí llegar. Lo primero que hice fue buscar algún comedero, estaba todo hasta arriba de gente, llegué a plantearme comer en un restaurante español que había al lado, pero me pareció un poco estúpido comer tapas en un restaurante al otro lado del charco. Al final acabé, aterrado, en un pub inglés. Afortunadamente tenían un repertorio decente de comida italiana y en la carta y pedí unos espaguetis con albóndigas (y misteriosamente estaban buenas).

La Torre de Londres (Londres)Descansado y con el depósito lleno me atreví con la “terrorífica” torre. Pasé por el mostrador de atracos a mano armada y pagué el tributo de nada más y nada menos que diecisiete libras, me registraron el bolso de la cámara como si fuera un vulgar terrorista y empecé la visita. Está bastante bien, no vale lo que cuesta, pero está muy bien. En cualquier caso deberían hacer algo con las manadas de turistas, unas horcas o guillotinas no estarían mal, además los cuervos agradecerían algo de variedad en su dieta y un córvido gourmet no podría resistirse ante la variedad de ojos de todas partes del mundo, “¿azul escandinavo?”, “pero querido, no marida bien con un sauvignon blanc sudafricano, mejor un par de verdes y gelatinosos irlandeses”, “sabes que los verdes me producen acidez”.

Intentando sortear las aglomeraciones de grupos entré por el palacio medieval (vivían en la miseria estos bretones) y me hice el paseillo de las murallas. En un momento dado aparecí en una sala llena de coronas y joyas, me faltó tiempo para huir, un amable y comprensivo Beefeater me abrió una portezuela para salir al patio lo más rápido posible. Me armé de valor para entrar a la Torre Blanca, quería echarle un ojo a la capilla románica, para mi desgracia en el interior había una exposición de armaduras llamada “Enrique VIII. Vestido para matar”, y si eso está siempre lleno de gente con el espacio consumido por las vitrinas había que dar codazos y pisotones para llegar a cualquier sitio. Desistí.

St. Katharine Docks (Londres)Salí, me fumé un cigarrito tranquilamente y empecé a hacerle fotos al Puente de la Torre. Mala luz y mal lugar, lo crucé y, en el otro lado, esperé con mucha calma hasta que las escasas nubes que había dejaran de cubrir el sol. Una coca-cola y varios cigarros después me di por satisfecho y volví a cruzar al otro lado para pasear por los St. Katharine Docks, que resultaron ser un lugar de lo más agradable, sin guiris, con barquitos, puentecitos, edificios de viviendas majetes…

Agotado, volví al hotel. Previamente me hice con otro número de Sandman en otra librería de Charing Cross, ya sólo me faltaba uno. Cuando volví a sentirme con fuerzas cogí la cámara y el trípode y volví al puente de la torre para hacer fotos nocturnas. A la vuelta paré en el supermercado y apañé la cena con un par de croissants, jamón, queso y patatas fritas.

9 Mayo, 2009 at 14:36 by Jorge Orte Tudela

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3 May 2009

Miércoles, 22-4-2009 - Londres

El ecuador de las vacaciones, a partir de aquel día sería cuesta abajo (el transcurrir del tiempo, porque lo que es caminar sería cuesta arriba todo el rato).

Abadía de Westminster (Londres)Con un enorme capuchino del maldito Starbucks en una mano y un croissant en la otra bajé hacia Westminster para visitar la abadía. Francamente, me decepcionó un poco. Tiene detalles bonitos, las sillerías y la sala capitular no están nada mal, la cantidad de esculturas que hay en el interior no es nada habitual, pero… es la arquitectura en sí lo que decepciona. Típica nave con planta en cruz, típicos arcos apuntados, típico claustro (menos por lo de tener una cafetería en medio), típico… todo. No le encontré nada lo bastante excepcional como para darle una personalidad propia, o no la tiene o no se la supe encontrar.

Un poco frío seguí caminando hasta la Tate Britain. Me gustó más que la National Gallery, destacaría en especial la sala del romanticismo, la de los “paisajes visionarios”, la de los prerrafaelitas y, por supuesto, las Clore Galleries, donde se expone la obra y milagros de Turner. Éstas últimas junto con Ophelia de John Everet Millais son lo mejor del museo, en mi opinión.

Ya era casi la hora de comer, y como no vi nada (medianamente decente) por ahí cerca decidí ir al Victoria & Albert Museum y comer por la zona. Como la línea Victoria resultó estar fuera de servicio tuve que chuparme la caminata hasta la estación Victoria para coger el metro. Buscando la salida del metro más cercana al museo me topé de morros con la entrada, sin salir de los subterráneos se puede acceder a la planta baja (están locos estos bretones), que aproveché para ver, y quizá fue lo que más me gustó del museo, por el mobiliario de época. Me tuve que conformar con un sospechoso sándwich en la cafetería del museo, que me comí con mucha precaución para no morir envenenado en los jardines interiores. La colección del V&A es de lo más variopinta, al tratarse de un museo de las artes decorativas hay todo tipo de piezas de casi todas las épocas y partes del mundo. Sería difícil describirlo, y además no disfruté cómodamente con la paranoia de los sándwiches asesinos, y también había muchísimas salas cerradas por remodelación.

Seguí paseando hasta el Royal Albert Hall, constatando que la zona es de las más bonitas de Londres, abundante en edificios victorianos con su característico ladrillo rojo, de los cuales la palma se la lleva el auditorio en cuestión. Después continué arrastrándome hasta Harrods, merece la pena entrar en estos grandes almacenes sólo por ver la sección de alimentación de estilo eduardiano, y con un género que invita a dejar la Visa temblando. Conseguí salir de ahí con sólo un par de cajas de pastas para acompañar el té. Afortunadamente la estación de metro está en la puerta, y me dejé caer en ella para ir al hotel a descansar tras siete horas andando de aquí para allá.

Bajé en Leicester para entrar en una librería de Charing Cross de camino al hotel, me hice con tres volúmenes de Sandman que me faltaban (empecé la colección en inglés cuando estaba descatalogada, antes de la reedición) y ya de paso me llevé Neverwhere y The Graveyard Book, también de Neil Gaiman, ya que en Zaragoza no hay quien los encuentre.

3 Mayo, 2009 at 2:27 by Jorge Orte Tudela

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2 May 2009

Martes, 21-4-2009 - Londres

Camden Town (Londres)Decidí empezar el día en Camden Town. Cuando llegué estaban terminando de abrir las tiendas y montar los tenderetes, fui paseando hasta el Camden Lock y me senté a desayunar en una cafetería, una Coca-Cola y un sandwich de jamón y queso con mostaza que traería cola.

El Camden Lock es un conjunto de viejos edificios industriales situado a orillas del Regent’s Canal, al lado de unas compuertas, con mercadillos de artesanía, ropa para todo tipo de tribus urbanas, antigüedades y cachivaches diversos, un conjunto ecléctico interesantísimo. Supuestamente se llena de gente pintoresca que le da ambiente, pero en martes y a esas horas de la mañana sólo estábamos un puñado de guiris. Además del Camden Lock propiamente dicho hay que destacar el Stable Market, situado en lo que parecen unos viejos establos, con sus puertas de madera sin barnizar, o por lo menos la imitación está muy bien conseguida. Y para echar de comer aparte es Cyberdog, una tienda de ropa “cibernética” decorada con robots, luces negras y colores fosforescentes por doquier con música electrónica machacona de fondo. Allí tienen la ropa más extraña que he visto nunca (camisetas con pantallas de leds, visores iluminados y… “ropa rara”). Aunque no te guste lo que venden hay que entrar para ver la decoración.

Camden Town (Londres)Volviendo hacia el metro, cotilleando un poco las tiendas, aún llegué a entrar en el Camden Market, que es más parecido a un rastrillo. Ahí es donde empecé a acordarme de los bretones, de la reina, del puto rey Arturo, su puta mesa cuadrada y los putos sándwiches con mostaza. Ya tengo otra alergia que añadir a la lista. Notando una sensación de agobio, como si me faltara el aire, la cara ardiendo como si hubiera estado al sol demasiado rato y las características punzadas en la boca del estómago huí hacia el metro. Logré llegar a la habitación del hotel antes de echar la papilla (y si no fuera porque conozco los síntomas y hasta donde llegan habría salido pitando a un hospital). Como no me llevé antihistamínicos (se supone que ya sé qué es lo que no debo comer y suelo mirar los ingredientes de todo lo que parezca sospechoso) tuve que pasar la reacción a pelo, como los machotes. Menos mal que después de vomitar no tardan en desaparecer los síntomas.

A las dos me puse en marcha otra vez, con algo de mal cuerpo pero en condiciones de seguir haciendo el guiri. Con calma fui a ver la National Gallery. Me gustaron mucho los cuadros de Turner y Constable, y algunas obras menores de Vermeer, Rendir, Van Gogh y Manet. El resto de la exposición la fui viendo de pasada, me saturo con facilidad en los museos de pintura. Tenían algunos cuadros del renacimiento italiano y algunos flamencos que me gustaron bastante, pero no me sonaban los pintores ni los títulos, y para días me voy a acordar…

Lincoln's Inn Fields (Londres)Seguí hasta Westminster, haciendo fotos del parlamento y la abadía, pero posponiendo la visita porque la sala capitular ya estaba cerrada. Cogí el metro para dar un paseo por Lincoln’s Inn, Lincoln Fields (definitivamente el estilo Tudor me deja totalmente frío) y Royal Courts of Justice. Pasé por Fleet Street (como buen profesional de las artes gráficas hay que pasear por la calle donde William Caxton se estableció), rodeé Temple, pero como la iglesia estaba cerrada y tenía horarios muy raros no llegué a visitarla. También hice una paradita en la tienda Twinnings para comprar un par de paquetitos de Darjeeling y Gunpowder a la menta de los buenos (y caros).

Después de descansar un rato en el hotel salí otra vez a cenar pronto, porque con la puñetera alergia a las siete y media de la tarde aún estaba en ayunas.

2 Mayo, 2009 at 16:30 by Jorge Orte Tudela

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